El deporte es sano, pero no en exceso

Cuando empezamos a entrenar tendemos a cambiar también nuestra alimentación. Es lógico, ya que lo que se suele pretender es conseguir un cambio en nuestro estilo de vida sedentario e insalubre, el problema viene cuando ese cambio se hace demasiado brusco, en exceso o con la ayuda de ciertas sustancias que no son tan buenas como puede llegar a parecer.

Hemos hablado con Pau Sala, entrenador personal profesional, y nos ha confirmado nuestras sospechas. Cambiar nuestros hábitos alimenticios y adecuarlos a una dieta sana y equilibrada es lo primero que debemos hacer, incluso podemos ayudarnos de ciertos productos como los de Sfy, proteínas y batidos de proteínas con diferentes nutrientes que pueden favorecer la pérdida de peso, la resistencia o el aumento de masa muscular, pero siempre teniendo claro que esos batidos no son sustitutivos de ninguna comida, solo son una ayuda más en la que podemos apoyarnos.

Ahora bien, a los expertos no les preocupa la típica joven o el típico chico que, con el fin de verse un poco mejor, empieza a llevar una dieta más sana evitando grasas y azúcares, empieza a hacer ejercicio y a tomar suplementos alimenticios, e intenta mantener unos hábitos de vida sanos, lo que les preocupa realmente son los jóvenes que empiezan a tomar anabolizantes, aunque sea en pequeña medida, o aquellos que pasan de 0 a 100 en dos días haciendo más de dos horas diarias de ejercicio en el gimnasio, levantando pesas o haciendo cardio.

Ese cambio tan brusco en nuestro cuerpo, que además no está preparado para soportarlo, puede provocar un sobreesfuerzo en nuestro organismo que nos haga mucho daño, podemos sufrir desde un paro cardíaco hasta un desgarro o rotura muscular crónica.

Los peligros del ejercicio en exceso

La práctica excesiva de ejercicio físico puede ocasionar lesiones en articulaciones y ligamentos e incluso puede que consigas justo lo contrario a lo que pretendes y pierdas masa muscular. Del mismo modo el corazón, como músculo que es, se debilita con el ejercicio en exceso y las defensas caen irremediablemente, lo que te pone en riesgo de contraer alguna enfermedad.

Algunas mujeres que hacen ejercicio en exceso pierden la regla, lo que indica un cuadro de amenorrea, algo bastante frecuente y que podría conllevar pérdida de masa ósea.

Otra consecuencia es que puedes sufrir trastornos del sueño, ya que el ejercicio acelera el cuerpo y la mente, y además, puede ocasionar irritabilidad, depresión y baja autoestima.

Por todo esto, si queremos disfrutar de los beneficios de estar en forma gracias a una buena alimentación y aun ejercicio sano, debemos tener muy claro qué es exactamente lo que queremos conseguir. Hazte esta pregunta ¿para qué quieres hacer ejercicio? Y piensa que si es por bienestar y salud los médicos recomiendan una hora de ejercicio de 3 a 4 veces por semana, no más. No te extralimites, cuando te sientas cansado/a omite la sesión, no pasa nada, es necesario estar atento/a al cuerpo y escuchar lo que necesita. Y, si ves que acabas demasiado agotado/a, disminuye la intensidad del ejercicio, no intentes dar más de ti, no es una competición ni tienes que ganar a nadie.

Es importante recordar que el ejercicio debe producir bienestar, no sufrimiento. Si se convierte en un sacrificio, a menos que sea parte de un entrenamiento para bajar de peso con el seguimiento de un profesional médico, es mejor que pares en seco y te replantees lo que estás haciendo.