Galicia, tierra encantada

Nunca en mi vida he disfrutado tanto de un viaje como cuando viajé a Galicia para conocer la Costa da Morte. Su geografía llena de contrastes entre el interior, caracterizado por sus montañas, y la costa, donde destacan sus impresionantes rías, hacen de esta comunidad el lugar ideal para cualquier tipo de viajero.  Hace un par de años tuve el placer de visitar algunos pueblos costeros, y la experiencia me encantó, tanto que en unos días, en cuanto tenga el coche de nuevo, vuelvo.

El caso es que estaba a punto de salir ya la semana pasada, cuando de repente, un desafortunado accidente hizo que tuviera que llevar el coche al taller, pero en nada ya lo recojo, me acaban de llamar del taller y me han dicho que en un par de días está listo. La verdad es que se lo curran un montón, creí que les llevaría más tiempo. Se trata de un taller que me recomendaron y sinceramente, no exageraban cuando me decían que en Taller AutoBabel eran unos auténticos profesionales con años de experiencia, que presta especial atención a la formación y capacitación de sus empleados, garantizando la competencia y profesionalidad de los mismos en cada trabajo a realizar.

Galicia cuenta con 1500 kilómetros de costa que destaca por sus incomparables rías, un fenómeno natural único en España y casi en el mundo ya que sólo podemos observarlo en China, Irlanda o Reino Unido. Tradicionalmente se divide en Rías Altas y Rías Baixas, según su posición respecto a Finisterre, aunque, contrariamente a lo que se cree, este no es el punto más occidental de Galicia, sino que esa peculiaridad la posee el Cabo Touriñán, en Muxía, A Coruña.

La Costa da Morte se encuentra al Noroeste, pertenece a la provincia de A Coruña y está comprendida por varios municipios encantadores que destacan por su belleza paisajística. Su historia se debate entre la leyenda y la realidad, está llena de desgraciados naufragios como el del Serpent, donde más de 170 marineros ingleses perdieron la vida a pocos metros de la costa, hecho que sacudió las conciencias de la autoridad competente y provocó la construcción del faro Cabo Vilán, el primer faro eléctrico de nuestro país.

De ruta por la Costa da Morte

Mi ruta comienza en Malpica, pueblo marinero precioso, que destaca por sus maravillosas islas Sisargas, un auténtico paraíso natural de aves marinas, gaviotas y corcomanes. Llama mucho la atención un pequeño faro que, vigilante, ha visto pasar a varias generaciones de fareros. En este municipio hay una pequeña aldea, Mens, que tiene una bonita iglesia románica y Torres medievales que merece la pena visitar.

Ponteceso es un pueblo que acoge anualmente bastante turismo, centrado en la localidad de Corme, atraídos por la belleza natural de sus paisajes de excepción.

Vimianzo es un municipio encantador en la que se encuentran importantes restos arqueológicos de la época castrexa, como el castro de A Cidá de Borneiro y dólmenes megalíticos importantes como el de Dombate, de visita obligada si viajas a La Coruña.

Camariñas es una preciosa comarca conocida por sus encajes de bolillos, lo que ha favorecido en gran medida el turismo en esa zona.

Muxía cuenta con un importante patrimonio artístico, entre el que destaca el Santuario de la Virgen de la Barca, el Hórreo de San Martiño de Ozón y sobre todo la gran escultura de Alberto Bañuelos, “A Ferida”, en recuerdo al desastre del Prestige en el año 2002, y en reconocimiento a la labor de los voluntarios y voluntarias que limpiaron las playas de Galicia. Su tradicional fiesta del Carmen, de fama mundial, se celebra el último domingo de julio, consiste en una magnífica procesión por mar hasta llegar a Camariñas. Verdaderamente, el espectáculo es único.

Y por último, llegamos a Fisterra o Finesterre en Castellano, etimológicamente significa el fin de la tierra, ya que antiguamente se pensaba que el final del mundo conocido se encontraba allí. Aquí también finaliza el Camino de Santiago y en su honor se construyó la iglesia de Santa María de las Arenas, aunque también destacan otros monumentos el Castillo de San Carlos, el Faro de Finisterre, el Monumento al Inmigrante o el Cementerio del Fin de la Tierra.